Sangre o tiempo ¿Versión Venezolana?

En 1955, Argentina sufrió un golpe de Estado contra el gobierno de Perón. Contrariamente a lo que muchos argentinos creen, el único partido opositor que rechazó el golpe fue el Partido Comunista, por considerar que se trataba de un gobierno constitucional que debía respetarse.

Ya en el exilio, un periodista le preguntó a Perón por qué se había ido si, en una eventual guerra civil, la correlación de fuerzas le favorecía. Perón respondió: “Te come la sinergia internacional; vienen los marines y en la Argentina hay 1.500.000 de muertos. Está bien, si quieren que me vaya, me voy; el tiempo hará lo suyo”. Años después, al regresar y ver el saqueo imperialista, sentenció: “Si hubiera sabido el desastre que iban a hacer, me quedaba y los fusilaba a todos”.

Nuestra postura respecto a lo ocurrido en Venezuela es clara. Repasamos el manual de los errores infantilistas de arriba a abajo y no hay otra conclusión: el apoyo al gobierno de Venezuela y a la Revolución Bolivariana sigue siendo inclaudicable.

Jamás concesiones.

Fidel decía que la más mínima concesión conduce a la muerte; no existe proceso revolucionario que haya sobrevivido cediendo terreno.

Nuestra duda no radicó en la postura, sino en la legitimidad de nuestra opinión desde afuera. En estos contextos, una decisión representa la vida o la muerte directa; no hay términos medios. El imperialismo no solo secuestró al presidente, sino que amenazó de muerte a toda la cúpula, hasta el último nieto de cada funcionario.

Como decía el Che, el imperialismo es una bestia despiadada. Sin embargo, no creemos que eso haya asustado al gobierno: cualquier cuadro sabe que la causa es como la carrera militar; se está muerto desde el primer día. En una revolución se triunfa o se muere.

El tacto político de Delcy

Como latinoamericanos marxistas-leninistas, a veces nos indigna la doble vara. Vietnam, gobernado por su Partido Comunista, asistió a la «ONU paralela» de la ultraderecha organizada por Trump. ¿Alguien cuestionó su rumbo socialista? No, porque se entendió que respondía a intereses nacionales.

La misma China, hoy vanguardia del socialismo, transó con Nixon en plena Guerra Fría. ¿Alguien les cuestiona hoy aquella «traición»? Por supuesto que no. Lograron el reconocimiento de la ONU y que EE. UU. aceptara que Taiwán es parte de China. Pero parece que, si lo hacen los orientales, son unos genios; y si lo hacen los latinoamericanos, son “traidores”.

¿Cuánto tiempo le queda a Trump?

Especulamos con que la cúpula del PSUV vio lo que todos vemos: el tiempo de Trump se agota. Trump el que dijo que “ya no serán políticamente correctos”, que van a ir a masacrar sin escrúpulos. Que se pasaran el derecho internacional por el reverso de las pelotas y harán los que se les antoje, el Trump que en plena campaña decía “A Venezuela ya la teníamos, y los demócratas la dejaron ir”.

Si bien el imperialismo jamás ganó una guerra contra un gobierno de liberación nacional, la pregunta es: ¿A qué costo? ¿Se justifica retroceder la infraestructura de un país 150 años por el tiempo que le queda a una gestión de Trump? Aquí entra en juego la confianza en la organización.

Correcta o incorrecta, la decisión ya se tomó.

Nosotros somos creadores de contenido, pero somos antes, militantes comunistas en la praxis de nuestros países, y respetamos -como decía Mao- a la praxis con prioridad.

Práctica y Teoría, entre ambas, la práctica esta un micrómetro primero, pero está primero.

Nosotros vemos a camaradas creadores de contenido que cuestionan a este tipo de decisiones (A varios, no a uno solo, y algunos son mejores comunistas que nosotros), pero lo que también vemos en esos cuadros es la falta de praxis. Y no decimos de praxis de base, decimos de praxis de conducción, de ponerse ellos mismos en el rol de máximos dirigentes y evaluar racionalmente que se puede hacer en aquellos contextos.

No nos olvidemos, que la militancia orgánica y real nos enseña que la cúpula maneja mucha más información que el resto; y por eso la confianza. Hay que confiar. Acá ya se tomó una decisión y ahora hay que bancarla a muerte.

Irán no es Venezuela

Algunos pretenden equiparar ambos escenarios, señalando que allá se aniquilo a la cúpula y se pudo resistir exitosamente. No es lo mismo.

Irán no solo hace 40 años que se que preparó para esta guerra, sino que Irán salió “recientemente” de una guerra moderna contra Irak armada por los yankees, la experiencia es infinitamente superior a la Venezolana.

La estrategia militar empleada -acertada- lleva décadas de desarrollo, tienen todas las bases debajo de las montañas, tienen drones y misiles de vanguardia con tecnología nacional.

Venezuela no tiene guerras modernas, depende tecnológicamente del exterior, y solo lleva 20 años de preparación, sin contar que la ubicación geopolítica de los aliados es determinante y difiere mucho de la ubicación de Irán. 

La conducción venezolana hoy apuesta a que el tiempo desgaste al imperio antes de que el imperio desangre al pueblo. Como militantes, nuestra tarea no es juzgar desde la comodidad de las redes, sino entender que en el tablero de la historia, a veces hay que conservar las piezas para ganar la partida.

¿Puede salir mal? Puede, como decía Fidel, pero el tiempo también sirve para ultimar detalles de una confrontación inevitable.

Ignorar una realidad política dialéctica es uno de los errores del infantilismo, hoy pegarle a Delcy es infantilismo, es jugar para la reacción.

Es totalmente irrelevante a nuestro entender lo que ocurra en el ámbito del comercio, la lupa de si esta saliendo bien o mal debe apuntar a quien toma las decisiones soberanas.

¡Viva Nicolás Maduro! ¡Viva la Revolución Bolivariana! ¡Hasta la victoria siempre!

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Por vl

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